Para el cultivo de las uvas cultivarla se requiere bastante esfuerzo y debemos disponer de un clima que sea propicio, para que así podamos obtener un resultado exitoso en el momento de la cosecha. El suelo debe ser abonado correctamente para que la fruta se desarrolle de manera sana y óptima, además de que tenemos que regarla con cierta frecuencia para que no se marchite o se seque. A la hora de sembrar siempre debemos combatir contra el clima y los obstáculos que nos pone la naturaleza. Aquí te diremos todo acerca del cultivo de las uvas.

cultivo de las uvasEl clima y el suelo son dos factores son de suma importancia, para poder alcanzar nuestros objetivos en una siembra de uva; si no se toman en cuenta este par de elementos, el fracaso será inminente. Por lo general, los viñedos tienen que ser colocados en pendientes o zonas que sean bastante regulares, así la vid podrá tener un buen equilibrio. Siempre se buscan las pendientes porque este tipo de terrenos sufren menos cuando el invierno llega, y la nieve torna a escurrirse mucho más rápido que en una zona totalmente llana.

Cuando hace entrada el invierno la menor temperatura que puede soportar la vid es de -2 °C, lo cual nos indica que la planta es bastante resistente. Si la temperatura es menor a la indicada entonces las consecuencias pueden ser bastante graves. Se producen daños irreparables en cada una de las uvas, tanto en su núcleo como en la fina capa que las recubre, en el peor de los casos se puede perder toda la siembra.

Para evitar el daño producido por las nevadas y las bajas de temperatura, se puede recurrir a esparcir niebla artificial o a hacer riego a través de un sistema de aspersión. Otro método es retrasar la poda de las plantas ya que, de esta forma, los daños se verán reducidos. Ahora bien, si la temperatura es muy elevada, entre 30 y 35 °C, se pueden quemar y marchitar las hojas, conjuntamente con los racimos. La temperatura ideal para el cultivo de las uvas va desde los 9 °C, hasta los 22 °C. Si siembras al fruto con temperaturas que oscilen entre estos valores, la cosecha podría ser muy exitosa.

Por otro lado, si hablamos de factores perjudiciales para la uva, podríamos decir que el granizo es el peor enemigo de esta planta, los daños que produce pueden variar dependiendo de su intensidad, estos pueden marchitar a la vid y pueden hacer que se originen hongos. Cuando el granizo cae las hojas de la uva pueden maltratarse a gran escala o, inclusive, existe la posibilidad de que sean agujereadas. También puede maltratar a la uva dañando el fruto por completo.

Para resguardar a la siembra del granizo hay que proteger el cultivo con una malla antigranizo, la cual tiene un largo período de vida; aproximadamente unos diez años.

viñedo

Tipos de suelos

A diferencia de otras plantas, tanto la vid como la uva, se adaptan muy bien a diferentes tipos de suelo. De esta manera la planta puede crecer tanto en suelos arcillosos y arenosos. Solo hay que asegurarse de que la materia orgánica (abono) sea mayor al 1%, y el pH debe ser equilibrado; si está desbalanceado el desarrollo de la vid podría sufrir deformaciones.

Por otro lado, para mantener el cultivo de las uvas debemos aplicar el abono de fondo, el cual tiene como objetivo enriquecer el suelo en el estrato más profundo. Este tipo de abono utiliza fósforo, potasio y materia orgánica. Debido a que una vez que este abono se implementa, el terreno no puede ser abonado nuevamente, se utilizan inmensas cantidades de estiércol, se llegan a usar hasta 60 o 70 toneladas por hectárea.

Para abonar al viñedo se espera a que haga su entrada la estación de la primera, y luego se administran abonos con una alta cantidad de nitrógeno. Este elemento lo absorben poco a poco las plantas, esto provoca que el estiércol sea aplicado durante la estación del invierno.

 Enfermedades de la vid y la uva

ramo de uvas verdesEste es un tema muy recurrente en todos los tipos de cultivos. No hay siembra que esté libre de enfermedades, contratiempos o parásitos. Por suerte existen diversos métodos que ayudan a combatir contra estos obstáculos.

  • Los hongos suelen ser comunes en este tipo de siembras y pueden provocar daños a las raíces.
  • Las raíces viejas que quedan en el terreno pueden provocar virosis en la plantación.
  • Para contrarrestar estos dos factores negativos se debe recurrir a la fumigación, esta tiene que ser líquida o granular, y el componente activo varía entre dicloropropano o dibromometano.
  • También existen parásitos que atacan al cultivo, lo más comunes son el mildiu y la peronospora. La propagación de este parásito depende de gran manera de la temperatura y la humedad.
  • Para combatir contra las polillas existe un método muy efectivo que consiste en aplicar feromonas en cajetillas o trampas. De acuerdo al número de mariposas que se logren atrapar, es posible prever cuándo hay que intervenir la plantación para acabar con este enemigo. Solo hay que eliminar a las polillas si es necesario, ya que si fumigamos sin un previo estudio, la uva podría resultar gravemente afectada y esto podría provocar una pérdida importante.

Así pues, hemos observado que cultivar uvas no es un proceso para nada sencillo, este necesita tiempo y dedicación. Se tiene que buscar un terreno con una altura adecuada para que la siembra se dé con éxito. También necesitamos sabor cómo lidiar con el clima, ya que este puede poner en peligro a la plantación; la naturaleza es indiferente y si no tomamos las medidas necesarias los daños podrían ser irreparables. La buena noticia es que el cultivo de uvas tiene siglos y siglos de tradición, lo cual es de suma importancia ya que existe todo un proceso sistematizado que ayudará a mantener a la vid y a la uva en un excelente estado.